Un día de playa en familia puede ser la peor de tus pesadillas

A ver… que familias hay muchas y de todos los colores… que por supuesto que los queremos y los adoramos (aunque no sea a todos)… y que mi mamá también es la mejor del mundo entero mundial… pero ¿no os da así como pereza? La playa en familia puede convertirse en un horror.

Y si encima ya éramos muchos, cuenta ahora con tu familia política… mamá, papá, primos, abuelos, elcoñazodemitío, tías, cuñados, suegro, suegra, cuñadosdecuñadas,… ¿sigue sin daros pereza?

Pues si ya pensar en eso no os da pereza, sois unos valientes. De hecho, y para que luego no puedan decir de nosotros que no hemos avisado, hoy os proponemos las 6 por las que te pensaras muy mucho lo de pasar el día de playa en familia.

Si después de leerlas sigues convencido de querer hacerlo, por favor: ¡¡¡cuéntanos el secreto!!!

1. Conseguir llegar a la playa

patinando hielo

Porque más que una jaima vas a necesitar un dúplex playero: seis neveras, dos carritos de bebé, juguetes de bebé, pañales de bebé, cinco sillas plegables, veinticuatro toallas sábana, seis botes de bronceador protección 59 y siete botes protección 12, la guitarra que te dije que no te la trajeras que luego es un coñazo tocar la guitarrita en la playa… Ropa de bebé por si se mojan, ropa de bebé por si se secan, gorritos de bebé, los susodichos bebés porque si no lo anterior no tiene sentido, algo de abrigo por si cambia el tiempo, cuatro sombrillas por si viene un tornado y se vuela la jaima y… bueno pues ahora, a transportarlo a la playa… ¡¡agotao’!! ¡¡llegas agotao’!!

2. La eterna sonrisa

Tiburón Nemo

Porque si ya no tienes suficiente con todo lo que te viene, encima ¡tienes que sonreír! porque por supuesto a ti todo te parece bien: desde tus “inagotables” ganas de hacer un castillo con los sobrinos de tu pareja (que son insoportables), pasando por lo apetecible de echar unas manitas de cartas al hijoputa con los suegros (divertidísimo ¿a qué si?), hasta soportar estoicamente las aguadillas de los cuñados y demás prosanguíneos (que son igual de insoportables que sus niños pero en adulto). ¡Planazo!

3. ¿¿Intimidad?? ¿¿Eso qué es??

marea humana de futbol

Que dices “aguanto lo que me echen, pero me apetece respirar un poquito”. Es entonces cuando te das cuenta de que no hay playa suficientemente grande para esconderte de tus sobrinos insoportables, o de tu madre con el bocadillo de nocilla (y eso que tienes 36 años)… Y ya de lo de ligar, ni hablamos… Odio decir esto pero te lo advertí! Es lo que tienen las jornadas de playa en familia

4. El engañoso chiringuito

osos panda engañoso chiringuito

Y es que en esta fase te pasa como a Dinio: el chiringuito te confunde… porque a ti la cervecita y el tinto de verano te entran la mar de bien, y después del quinto, las sandeces y las algarabías te salen solas. Tanto, que acabas bailándole el meneíto a tu suegra y pagando la cuenta de los 16 que sois de familia. Lo malo es cuando ya se te pasa la moña y ves los 123 eurazos del aperitivín con la panda de gil…

5. Tus sobrinos y las p… camas elásticas

Mr Bean cama elástica

Es lo que tiene ir de enrrollao’… y es que en realidad tu sabes que a ti las camas elásticas siempre te dieron algo de yuyu porque rara era la vez que no acababas metiendo el pie entre la cama y el borde. Pero claro, cómo vas a decir que no. Es entonces cuando te das cuenta de que sigues igual solo que con los años, notas que duele mucho más…

6. “Te dije que no te trajeras la guitarra”

rock and roll

La pregunta era obligada: que para qué querías la guitarra si te la llevas al hotel sin rechistar. Que otra vez nadie ha hecho ni caso a la jodida guitarra y encima sabes que otra manita al hijoputa no te la quita nadie ahora que está cayendo el sol… ¡¡¡qué bonita la familia!!!

¿¿Nos cuentas situaciones de tu día en la playa en familia?? Más que nada, para poder reunirlas todas y saber que no estamos solos…