Tocar en la playa… y ser tocados

Qué maneras tan distintas tenemos de tocar en la playa… Porque admitámoslo, dependiendo de las situación, no tocas igual. No tocas igual en una reunión, que cuando sales de fiesta… no tocas igual a tu jefe que a tu compañero… no tocas igual a un amig@, que a ESE amig@…

En la playa nos ocurre igual. Te has fijado lo mucho que varía la forma en que untas el bronceador dependiendo de quién sea el “sujeto pasivo” de tu untado? O de cómo cambia el tema dependiendo de quién te lo echa a ti…??

Hoy te traemos las 6 maneras tan distintas de untar el bronceador dependiendo a quién se lo untes: a quien te toque tocar en la playa. Y es que… no nos engañemos. En cuestiones de tocamientos, no es lo mismo lo que no es igual y es diferente lo que viene siendo distinto… Me explico:

1. A un peque

Todo tu afán es que no se queme; pase lo que pase; caiga quien caiga; cueste lo que cueste… Consigues doblar su peso a base de crema bronceadora por lo que la criatura se mueve con la dificultad de una escultura de yeso. No sólo no le van a llegar los rayos UVA durante las próximas tres décadas, sino que su piel no recibirá oxigeno hasta la pubertad.

2. A esa pareja que has conocido hace un par de meses

De repente te has convertido en el ser más tierno y cariñoso del planeta Tierra. Tus manos son hojas de loto al contacto con esa delicadeza de piel. Eres todo un bote de Mimosín con sirope de miel, por lo que los trazos son laaaargos y duuuuulces y sutiiiiles y tardas años en salir del modo untamiento… No solo tocar en la playa lo que quieres y no tienes límite

 3. A esa pareja con la que cumples tu trigésimo cuarto aniversario el próximo lunes

Vamos, vamos, vamos…rapidito… si esto ya no lo quema ni una petrolera. A tu lado la gracilidad de un mamut es etérea por lo que la fase untamiento dura entre dos y menos cuatro segundos.

4. A tu colega (véase entre chicos)

– “Venga no jodas tío!!!” – “Coño que no me llego a la espalda cabrón!!!” – “Vaaa”. Zas!, zas!, zas! y tres trazos como dados por un  Transformer. Le dejas la espalda como un cuadro cubista.

5. A tu colega (véase entre chicas)

Esto es otra cosa. Sacas tu vena maternal y a tu amiga le untas la crema como si se tratara de tu propio peque (se aplica el punto uno)

6. Aaaahhh, que te toca untamiento familiar??

Te haces el sordo de tal manera que acabas creyendo en tu propia sordera. “Cómo me apetece darme un chapuzón!”… y huyes…

Y a ti… ¿a quién más te ha tocado tocar en la playa?