Untar bronceador en tu piel puede hacerse de muchas formas

Reconozcámoslo: nos hacemos adultos y todo se vuelve serio y trascendente. De hecho, nos hacemos adultos y nos volvemos todos un poco gilipollas…

¿Dónde han quedado esas ganas de jugar? ¿Esas ganas de hacer las cosas divertidas? ¿Diferentes? ¿Creativas? Hace una semana, hablando de este tema, Ismael me decía con mucha razón que todo en la medida en la que queramos podemos hacerlo un poco más divertido… De hecho, la playa es el mejor lugar para hacerlo!

Ismael me lanzaba un reto “A que no consigues encontrar 7 formas locas y diferentes de untar bronceador…” (si, estas son las conversaciones que muchas veces tenemos en las reuniones semanales de Playea…) Así que como a mí se me pica con muy poquito, aquí las traigo.

De hecho, no solo las he encontrado, sino que además he decidido compartirlas con todos vosotros. ¡Y trasladaros a vosotros el reto! A ver cuántas somos capaces de encontrar!

1.- Untar bronceador en la CARA
Untar bronceador en la cara y cabeza

Lo habitual

Pegote entre la sien y la frente; cejas blanquecinas y escozor en los ojos; sobre todo, escozor en los ojos. Hagas lo que hagas, te acabará picando un ojo y aunque no quieras, te tocarás con la mano llena de crema y entonces te picará más y te volverás a tocar y así hasta que tu ojo parezca una brasa y te vayas espasmódico a la orilla a lavarte la mano olvidando que el agua de mar es salada y entonces buscarás alivio y te volverás a rascar desesperado y…… has entrado en bucle.
Alternativas:
Opción 1: Echa el bronceador en el gorro o la pamela de turno y mete la cara… ¡Bronceado en 5 segundos!
Opción 2: Échalo sobre las palmas de las manos de un colega y juega un calienta-caras con él… si, como el calienta-manos, pero a ostiazo limpio. Un consejo: procura ganar.

2.- Untar bronceador en PECHO Y TRIPA

Untar bronceador en el pecho

Lo habitual

Siempre calculas mal. Es una máxima matemática. Puedes echarte poco, mucho o poquimucho; da lo mismo. La máxima se cumple del mismo modo que se cumple con el puñadito de garbanzos que pones en agua por la noche; a la mañana siguiente los garbanzos han crecido tanto que te han echado del piso… Pues el bronceador es igual. Hagas lo que hagas, frotes como frotes… Cuanto más extiendes la crema más crema genera tu cuerpo.
Alternativas:
Opción 3: Rellena un boli Bic de bronceador y actúa de grafitero sobre tu tripa. No me digas que nunca has querido hacer esto…

3.- Untar bronceador en la ESPALDA
Untar bronceador en la espalda

Lo habitual

Todos los sabemos: el cuerpo humano está mal diseñado. Si ya se sabía que el sol nos acabaría achicharrando la piel… ¿por qué puñetas no nos pegaron en los omoplatos dos brazos con dos manos?? Por mucho escorzo que hagas, no llegas…. Olvídalo, no llegas… Tus brazos siempre son más cortos.
Alternativas:
Opción 4: Echas la crema en el tronco de un árbol y te frotas la espalda como un oso.
Opción 5: A falta de árbol, échasela a tu colega o vecino de toalla sobre la tripa. Luego frota tu espalda con su tripa. Además de útil queda muy sensual.
Opción 6: Vierte el bronceador en la toalla y envuélvete con ella.
Opción 7: Llévate una escoba o aprovecha el palo de la sombrilla. Para algo nos han puesto cerebro…

Isma, ¡yo ya he cumplido! Ahora deja volar tu imaginación y hagamos entre todos el diccionario de las mil maneras locas de untar bronceador.
¿Te animas? ¿Le echáis una mano?