Porque a tu vecino de toalla no lo elijes

Claro que si. Si no puedes vencer a tu enemigo… ¡únete a él!

A ver… con esto no queremos hacer apología del cojonerismo playero, pero bueno, ya que sabes que seguramente te toque un jodón a tu lado, mejor que conozcas sus tácticas y las practiques por si tienes que hacer uso de ellas. A tu vecino de toalla no lo elijes, pero si puedes trabajarlo.

Por eso, hoy te traemos las 8 maneras de sacar de quicio a tu vecino de toalla. Solo te damos un pequeño consejo: intenta elegir bien tu “pequeño objetivo”… no vaya a ser que acabes con más marcas en la piel que las que te deja el sol..

1. Arrímate to’ lo que puedas

perro duerme

 

 

 

 

 

 

 

 

Una vez localizado el sujeto, extendemos la toalla a un palmo y medio del susodich@. Así, sin más preámbulos. Aunque la playa esté desierta. Tu, cerquita… que se note que eres un tipo sociable.

2. Toooodo es susceptible de hacer ruido

Locatis bailando

Pero con lucidez. No cometas el error de hacer grandes ruidos ni cosas estruendosas. Son infinitamente más molestos y muchísimo más efectivos a la hora de sacar de quicio a cualquier ser humano, los pequeños soniditos como el estrujamiento constante de la botella del agua, o el pasar de las hojas de papel satinado de tu revista favorita mientras abres la bolsa de patatas y el bote de cocacola ….Y si además a cada ratín, sacas algo de tu bolsa de playa y vuelves a guardarlo y vuelves a sacar otra cosita y vuelves a guardarlo… te aseguramos resultados absolutamente imprevisibles.

3. Los tonos de llamada… ¿¡qué mejor momento!?

Buho picoteado

 

 

 

 

 

 

 

 

Es el momento perfecto para que cambies la melodía del móvil. Y la de las alarmas. Y la de los avisos del calendario. ¡¡Ahh!! y por fin podrás dedicarte a esa asignatura que todos tenemos pendientes: asignar una melodía diferente a cada uno de tus contactos!!… ¿Aún no sientes dos manos rodeando con fuerza tu cuello? Pues para que veas lo paciente que es la humanidad….

4. Agüita fresquita que sienta fenomenal

manguera de agua

¿Qué tu vecino se va dar un bañito? ¡pues tú detrás de él! tan sequito, con su bronceador recién untado y sus brazos en jarras frente al sol… “¡¡¡¡¡Al aguaaaaaaaaaa!!!!!” pero salpicando en condiciones, eh!!!!

5. La pistolita de agua… ¡qué gran invento!

Niño al porta equipaje

 

 

 

 

 

 

 

 

Y si estás con tus amigos… pues eso. Fhiihhs, fhiihhs, fhiihhs… uy perdón!! Fhiihhs, fhiihhs, fhiihhs… uy perdón!! Fhiihhs

6. ¿Hace unas palas?

coletazos de perrito

Pues… aprovechando que tu vecino se está echando un sueñecito, yo creo que es el momento de echarse unas palas… ¿no? No Hombre no!! no te vayas tan lejos. La distancia de seguridad entre el punto de palas y la toalla de tu vecino debe ser, aproximadamente, de una cuarta. Ahí, perfecto. Toc toc toc…. jo! Toc toc t… aggg. Toc toc toc toc toc toc… mierda! Toc… perdón….

7. La siesta… el mejor momento para llamar a ESE amigo

giphy (26)

¿Que estás sol@ y no tienes con quién echar esas palas? A ver…. en esa hora del siesteo de tu vecino, algo tienes que hacer para pasar el rato del incordio. Pues está claro!. Es el momento de llamar a ese amig@ de tooooooda la vida al que no ves desde el instituto… hora y media de charleta. Si tu vecino sigue en su toalla puedes proponerlo ante el Ayuntamiento para su santificación civil.

8. Irse con estilo

No tocar gato

 

 

 

 

 

 

 

Va cayendo el sol; empieza a hacer fresquito… Es hora de despedirse de este santo al que has tenido la fortuna de tener cerquita. Para que no olvide a este ser irritante (osea tú), hagamos que se quede con el mejor de los recuerdos: recogemos nuestro rastro de la manera más aparatosa que podamos y ponemos el colofón pillando la toalla por dos piquitos… “yyyyyyyyyyyy….. alehop!!!” sacudimos a conciencia toooooda la arena acumulada a lo largo de un día entero de jodón. Así. Muy bien! Y como ante todo eres un tipo suuuuuper educado, te despides con un “hasta luego” de lo más dulce.

¿¿¿Sigues viv@????