La Isla de Ibiza es mundialmente conocida por su ambiente, por sus fiestas hasta el amanecer pues allí se vive casi más intensamente la noche que el día. El nombre de Ibiza es asociado internacionalmente como una marca de “fiesta” y de ambiente único y diferente que muchos intentan copiar sin conseguirlo.

 

Pero Ibiza también es naturaleza salvaje y pura, aguas cristalinas color de esmeralda que invitan a sumergirse y refrescarse… Tanta exuberancia y energía vital nos conectan con la tierra y nos ayudan a revelar nuestra parte más tribal, profundamente humana.

Djembés_ Foto de Weldon Kennedy ccLa Cala de Benirrás, en el municipio de Sant Joan de Labritja, es una playa que cumple a la perfección y que puede servir para simbolizar Ibiza en todo su esplendor.

El mar penetra la tierra en una ensenada en forma de “U”, franqueada por acantilados coronados por un pinar denso plagado de caminos que se entremezclan… y allí el agua se encuentra con la arena. La increíble puesta de sol de esta playa ha atraído a gente de todos los lugares del mundo, seducidos por la magia del lugar.

 

Esta es la razón por la que desde hace algunos años esta cala es, sobre todo en los meses de verano, un lugar de encuentro y de paz frecuentado por hippies. Desde no hace demasiado, de forma espontánea, en los domingos veraniegos hacen sonar sus tambores: la percusión de sus instrumentos (en su mayoría africanos: yembés, derbakes, bendires,…) atrae a muchos curiosos y marcan el ritmo de la puesta de sol hasta el fin del ocaso.

Quizás en julio o agosto tengas que compartir la playa con mucha gente, pero si te gusta la percusión y la mística de un bonito anochecer, en la Cala de Benirrás el sol se duerme con los mismos tambores con los que se despierta la luna.