La dignidad y la playa no van siempre de la mano

Sí, no? Tu también te has visto en éstas: “Woooo mira qué olas más chulas ti@!!! Hoy sí que está divertido!!!!”… y al grito de “¡¡¡¡¡aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!” te zambulles como si no hubiera un mañana. ¿Olvidaste tu dignidad? Ya es tarde para ello…

Estás dentro. Divertido??? bueno… depende de lo que cada cual con su cada yo entienda lo que es divertirse. Si diversión es igual a ostias y más ostias, raspamientos de espalda, pérdida de la noción de ti mismo, tragadas de agua… pues sí, la verdad es que te lo pasas “piruleta”…

Sin embargo, te hayas divertido o no, de lo que ya nadie te salva es de lo que viene después. Ese momento en el que te das cuenta de que estás hasta las narices de agua y en el que muy dignamente le dices al descerebrad@ que te acompaña “yo me salgo un ratito tí@ (para no volver nunca)”…

Es entonces cuando inicias el proceso de volver a tu toalla… y es entonces cuando esa dignidad que un día tuviste, desaparece por completo entre las olas, viendo como irremediablemente tu cuerpo (y alma) pasa por 7 fases de supervivencia que hoy devolvemos a tu recuerdo.

1. Fase de “enderezamiento”

giphy 1 caida en la playa

 

Pie derecho hacia delante; pie izquierdo hacia delante; pie derecho hacia delante; pie izquierdo hacia atrás y… primera ola que te revuelca. Tu culo al suelo y rodamiento por la arena y las rocas mientras te rozan cositas sobre las que la fe te dice que “son algas, son algas, son algas…”. La dignidad se desvanece…

 2. Fase de “gateo”

giphy 1 panda

Tras el fracaso del enderezamiento no sabes muy bien si miras hacia la orilla o hacia el horizonte; sólo quieres volver a ponerte de pie y llegar a la orilla cada vez más lejana. No puedes enderezarte. Las olas no te dejan. Gateas con las rodillas como dos coliflores. Decides nadar. Es lo mejor. O no.

3. Fase de “ahogamiento”

gato cae al agua

La nueva ola que te revuelca te pilla nadando; tragas tanta agua que sabes que vas a morir. Pides un último deseo: dejar de toser porque con cada tosido vuelves a tragar más agua que te hace toser, para volver a tragar más y más agua. Vas a morir sí o sí… y te pones muuuuy triste porque aún no estás preparado.

4. Fase de “buceo”

Perrito cae al agua

Lo que tienes que hacer es bucear. Tu instinto te protege. Y buceas. Y en ese mismo instante sabes que tu instinto es un gilipollas de pelotas. Vas a volver a morir. Lo sabes. Y van dos veces. Y sigues sin estar preparado para morir. No sabes contra qué has chocado pero has chocado. Tu espalda está en carne viva. Lo notas. Tu dignidad también.

5. Fase de “jamás llegaré vivo”

soldado cae a charco

“Por qué me pesa tanto el bañador?” (te preguntas) y “por qué la orilla cada vez está más lejos?” (también te preguntas) y tienes tantas ganas de llorar que te duele hasta el cuarto apellido de tu abuelo. Entras en pánico y notas la resaca (la del agua) y quieres llamar a mamá pero ya eres mayor para estas cositas… Además nadie te oye y nadie sabe de tu sufrir, ni de tus penurias, ni de tus ahogamientos.

6. Fase de “disimule”

niño cae haciendo un mate

Estás tan cansado que sólo eres capaz de pensar en esperanto y lo único que sale de tu boca es un me-cago-en-la-puta-madre-que-parió-a-la-ola-de-los-cojones y un se-va-a-volver-a-meter-en-el-agua-su-puta-madre. Sin embargo… ya llegas, ya llegas, ya llegas… por fin!!! Tocas tierra firme y consigues la verticalidad. Que nadie note que has sobrevivido a un naufragio. Ojos saltones, respiración a niveles de estrés desconocidos por el ser humano, enrojecimiento de espalda y codos en tono “vino de temporada”, sabor a vete-tu-a-saber-qué en la boca… Las algas enredadas en tus piernas no ayudan a mejorar tu aspecto.

7. Fase de “localización”

Violencia callejera de borracho

“… dónde coño está la toalla???” quieres volver a llamar a mamá y aunque ya eres mayor para esas cositas, te importa una mierda porque te sientes perdido y triste y agobiado y… “mamaaaaaaaaaaaa!!!!” Desgañitas a tu voz interior llamándola… Al final sabes que las madres, siempre saben dónde están las toallas y las sombrillas.

y ahora… como diría un amigo mío… a que no hay huevos a llegar hasta la boya…