Disfrutar de una playa no está reñido con ser responsable y solidario

Hace algo más de un año que tuvimos la oportunidad de viajar a Gambia, un país situado en el oeste de África. Y de recorrerlo, lo cual no es muy difícil porque es un país de pequeño tamaño (del tamaño de Asturias, que para un país no es mucho), seguro, de habla inglesa (aunque hay lenguas locales como el Wolof o el Mandinga) y barato, por lo que te lo proponemos para disfrutarlo.

Es un país que, por sus condiciones, no te va a permitir conocer el África de los grandes mamíferos (elefantes, jirafas, cebras, leones, leopardos,…), aunque sí tiene una increíble reserva de chimpancés y es posible ver hipopótamos y grandes reptiles en sus ríos y zonas de selva. Sin embargo y si te gustan las aves, es uno de los destinos más potentes del mundo: en una sóla jornada puedes ver fácilmente cerca de 100 especies distintas de aves espectaculares. O más.

Y es un país con unas playas fantásticas de arena fina y blanca.

El desarrollo del turismo tiene una zona de gran densidad hotelera, la llamada “Senegambia”: un lugar donde se concentran grandes hoteles para todos los bolsillos y la mejor oferta gastronómica y de servicios.

Sin embargo, hay una Gambia muy importante donde se ha desarrollado el modelo de turismo sostenible, con numerosos establecimientos de calidad (mayoritariamente regentados por extranjeros que han cambiado su vida y trabajan allí: ingleses, holandeses, estadounidenses,…), pero muy orientados a ofrecer recursos sostenibles y un retorno de la inversión a la población local en forma de trabajo digno y seguro y de sostenimiento y desarrollo de las economías locales, así como respetuosos con el medio ambiente, con piscinas con agua filtrada y sin cloro, paneles solares y otras medidas para hacer del turismo algo sostenible y con una experiencia agradable para quienes los visitan. Una propuesta de playa solidaria.

Y en Playea queremos hablaros de un establecimiento de este tipo, en la población de Gunjur: Footsteps Ecolodge. Y en concreto, del proyecto que los españoles Juan y Elena han organizado allí. Os hablamos de “Kairakunda“, o “Lugar de paz”, como se traduce en la lengua local.

Esta pareja ofrece Kairakunda, una cabaña espléndida ubicada dentro de este ecolodge, a escasos 15 minutos de una playa espléndida de aguas templadas, tras un paseo a través de la selva salpicada de encuentros con la población local, amistosa y abierta. Su modelo es sencillo y directo: con el pago del alquiler de la vivienda se proporcionan una serie de becas escolares para los niños de la zona, que viven en los compaunds dispersos en los alrededores.

Visitar Kairakunda te permitirá integrarte directamente con la gente, tener la oportunidad de vivir una experiencia de viaje auténtica. La playa cercana será un lugar donde podrás disfrutar de un partido de fútbol con tropecientos niños que aparecen por todas partes, hasta caer rendido. Podrás disfrutar de un sol y de un cielo despejado (en temporada seca a diario), de una playa paradisíaca salvaje, prácticamente para ti sólo (¡o sin prácticamente!). Podrás pescar en el mar o en los manglares cercanos: peces que nunca habrías soñado ver y, si vas con algún guía local, te ofrecerá comerlo en su casa y vivir una experiencia inolvidable. Podrás visitar el ahumadero del pescado o participar en la actividad de algunas playas cuando llegan los botes de pesca… Visitarás una África amigable y fácil de viajar en cualquier época del año.

El vuelo a Gambia no es demasiado caro pero ir a un alojamiento que te ofrece todo esto lo hace todavía más barato. Y pagar tu alojamiento playero sabiendo dónde va ese dinero hace que disfrutes de la playa con un regusto agradable de que algo estas haciendo para mejorar este mundo.

Playea se identifica también con este tipo de viajes, como concepto pero también compartiéndolo y saboreándolo. De esta forma aún cobra más sentido nuestro lema: “A una playa no vas. Una playa la vives!”

Las fotos son de Gloria Marfil, una excelente fotógrafa que tuvimos la suerte de conocer allí.