Las playas han inspirado a los artistas más variados desde antiguo, y la pintura tiene buenas muestras de ello…

San Sebastián, Donosti, tiene unas playas marcadamente urbanas, pero diferentes entre si. La más conocida, la Playa de la Concha, es considerada una de las mejores playas urbanas del mundo (según la revista Travel and Leisure), y es como la ciudad: elegante y señorial. Ondarreta es más familiar, y en ella es clásico disfrutar de deportes playeros como el vóley o las palas. El fútbol allí es un clásico…Zurriola es energía, ambiente joven, divertido y surfero. Y, por último, la más pequeña de todas: la Playa de la Isla de Santa Clara, con un encanto especial y una gran belleza es sus apenas 30 metros de arenal…

San Sebastián, por su belleza y tradición, ha atraído desde siempre a artistas de toda índole. Un amante del Mediterráneo, en el que se había criado, quiso empaparse en las aguas del Cantábrico easotarray plasmar en sus lienzos la magia de San Sebastián.

Joaquín Sorolla, el pintor valenciano, había pasado por aquí varias veces, aunque sólo tomando bocetos en el tiempo que le quedaba libre cuando se desplazaba a París. En la década de 1920 pasó varios veranos en San Sebastián, trabajando en los magníficos paneles que le encargó la Hispanic Society of America sobre las distintas regiones españolas.

Museo SorollaY en San Sebastián se empapó (seguro que literalmente), de la fuerza del Cantábrico en el rompeolas. En 1917 pintó el lienzo “El rompeolas de San Sebastián”, que se puede ver en el Museo Thyssen de Madrid.

San Sebastián y Sorolla quedaron unidos  por el pastel de sus colores.