La Playa de Ancoradouro, camuflada en un entorno fantástico

 

En España tenemos playas increiblemente bellas. Y no necesariamente tienen que ser las más conocidas: ni siquiera conocidas, pues pueden ser las playas que pasan más desapercibidas de la costa. La Playa de Ancoradouro es una de esas pequeñas joyas que, de no ocurrir algo especial que llamara la atención sobre ella, haría que sólo los lugareños y unos pocos sepan dónde está.

Es probable que aquellos que la disfrutan, como tantas y tantas playas de nuestro litoral, prefieran que siga siendo así pero el encontrar este vídeo me ha venido a la memoria cómo llegué por primera vez aquí. Por entonces veraneaba con frecuencia en la provincia de Pontevedra, en Bueu. Las playas de los alrededores son estupendas y tienes tanta variedad en un radio de 20 kilómetrosque puedes elegir una playa diferente cada día y no terminar de recorrerlas todas en un mes: Area de Bon, Mourisca, A Lanzada, Aguete, … En el año 2002 ocurrió la lamentable pesadilla del Prestige, así que muchos españoles nos lanzamos a echar una mano, poniendo en riesgo la salud, gastando nuestro dinero y sobre todo, apoyando a la gente de la zona para recoger el chapapote del barco que acababa de hundirse. Y así fue como conocí la Playa de Ancoradouro. No era una de las zonas más mediáticas, no a la que llegaban olas enteras de petróleo procesado, como ocurría en la llamada “zona cero”, cercana a Muxía. Pero las galletas de chapapote llegaban sin cesar: se pegaban a tu cuerpo, al traje, a las rocas y a la arena. Y a las aves que allí encontramos muertas. Su olor intenso se te metía por la nariz y se expandía por tu garganta dejando un picorcillo que se relajaba por la noche con el primer trago de ribeiro, compartiendo la jornada con los amigos. Después de unos años tuve la ocasión de volver allí, de echar un vistazo y comprobar cómo estaba, aunque aún no se había recuperado del todo.

Por eso es reconfortante encontrar un vídeo tan extraordinario como éste en el que se refleja cómo la naturaleza ha vuelto a poner su sello allí donde lo había perdido (los correlimos y los cormoranes campan a sus anchas). Y que además pone de relieve las cosas increibles que se pueden hacer con una cámara GoPro: ¡¡qué pasada!!

Tómate un momento de relax para disfrutar de la naturaleza salvaje de la zona del Cabo Udra, de las tomas espectaculares que se pueden hacer con una cámara GoPro montada en un droid,  y de uno de esos rincones playeros desconocidos que a veces descubrimos por casualidad…

El vídeo Ancoradoiro es de Costameiga en Vimeo. Y gracias también a la foto de Vero Villa!!

Si el vídeo te ha gustado y quieres que alguien se tome un respiro también, puiedes compartirlo: ¡es gratis!  😉