Playa de El Camello

Donde la ciudad de Santander besa el Cantábrico, entre la playa de El Sardinero y la Península de la Magdalena, hay una pequeña playa de unos 200 metros de longitud, de suave arena dorada, que transcurre paralela a la Avenida de la Reina Victoria.

Para acceder a ella hay que bajar unas escaleras muy pronunciadas, pues la playa está bastante más abajo del paseo marítimo que la dibuja.

Es una playa desde la que se ven las rocas de los acantilados, justo enfrente, en el otro extremo de la ría que desemboca aquí.

Como es una playa muy familiar, los niños juegan tranquilos y disfrutan del mar en el verano santanderino.

Su mirada inquieta se dirige una y otra vez a las rocas que tienen justo enfrente, hasta que su imaginación se desborda y deciden resolver esa inquietud jugando a “las formas”: ¡es una rana!, dice uno de ellos mientras atiza con su pala de plástico la arena que desborda del cubo que están llenando. ¡Tú no sabes nada!, le responde el más rubito, en tono burlón. ¿No ves las jorobas? ¿No ves el cuello largo? Es… ¡un camello!

Y esa es la razón de que esta playa santanderina se llame la playa del camello.

El Camello