La apasionante historia del traje de baño femenino es reflejo de la sociedad playera

Retomamos la historia del traje de baño femenino que iniciamos en el capítulo anterior, recordando que en la época victoriana se acabaron las bromas en la playa…

Es en 1.860 cuando se considera que nace el primera bañador, una suerte de camisa gruesa de manga con unos pantalones largos cubiertos con medias y cuto uso empezó a extenderse como un símbolo de gusto y refinamiento (para aquellos afortunados pudientes que podían disfrutar de unos días de descanso en la playa, claro).

Niño playero

En 1.920, un periodista británico viajó a Biarriz en verano y publicó una columna en The Times narrando cómo lo mejor de la sociedad paseaban por la playa luciendo trajes de baño con tanta elegancia como la que usaban con sus vestidos de noche para acudir a alguna fiesta de la alta sociedad.

La creciente moda del ejercicio físico fue recortando la ropa de baño y hombres (y también mujeres) lucían modelos de bañador más cómodos para nadar o pasear por la playa. Los hombres llevaban una suerte de shorts o pantalones cortos y una especie de bodie con mangas. Y las mujeres vieron cómo su prenda de baño subía hasta sus rodillas.

Se fecha en 1.920 el primer bañador femenino “moderno”, de una sola pieza y aún de lana y tapando bastante el cuerpo femenino: mojado pesaba la friolera de 3 kilos.

1er bikini

Es en 1.946 cuando el ingeniero francés Louis Réard presenta el Bikini. Competía con otro diseñador francés para hacer el traje de baño más pequeño y cómodo. Su rival, Jacques Heim, había presentado poco antes un mini bañador denominado “El átomo” así que lo batió con su creación, básicamente un dos piezas: sujetador y dos triángulos de tela unidos por cuerdas, con un hombre que homenajeaba el atolón de Bikini. Para la presentación le costó encontrar una modelo que se atreviera a ponérselo y la encontró en Micheline Bernardine (la chica de la foto), que lo presentó en un desfile de ropa de baño en una piscina de París que tuvo tanto éxito (sobre todo entre el público masculino) que recibió más de 50.000 cartas en las semanas siguientes.

A pesar del éxito comercial, fue mucha la resistencia que encontró: Esther Williams sufrió rechazo por usarlo cuando en la película “Escuela de Sirenas (1.944)” todas usaban bañador y en el concurso de Miss Mundo de 1.951 volvió a ser prohibido.

Es en la década de los años 60 donde la apertura moral que se produce suponen el relanzamiento del bikini, que también se beneficia del impulso del cine y de la televisión,… El bikini viene, por tanto, para quedarse. Los nuevos tejidos, y especialmente la química de los sintéticos, así como la experimentación con nuevos diseños, las formas y estampados que permiten las nuevas tecnologías, facilitan la reducción de precios y la “democratización” de la moda playera que en nuestra España se impulsa con la llegada del turismo internacional a nuestras playas, algo que altera el statu de nuestra sociedad conservadora pero que convence por los nuevos tiempos del aperturismo y por los ingresos que el turismo trae consigo.

En años siguientes, otras prendas aparecen en nuestro universo playero: el trikini supone la unión de las dos piezas del bikini por una franja estrecha de tela y fue usado con éxito por mujeres setenteras como Brigitte Bardot o Ursula Andress. Su creador, el diseñador Rudi Gernreich, había creado anteriormente el monokini. El tanga nace en Brasil en 1.974 y aterriza con éxito rápidamente en las playas europeas.

Un rápido crecimiento y evolución en los últimos años que nos llevará a las playas este verano con la curiosidad de saber qué lleva la gente este año y qué podremos ponernos nosotros.

¿Y tu? ¿Estás dispuest@ a innovar en tu bañador y marcar un nuevo hito en la historia del traje de baño?