The Boulders fue invadida por pingüinos en 1982… hasta hoy!!

 

Una de las satisfacciones más grandes de viajar es la de encontrar en tu camino lugares como este, en la costa sur de Sudáfrica, cerca de la tranquila localidad de Simon’s Town, que es el último pueblo que, dejando atrás Ciudad del Cabo, te encuentras en tu camino hacia el mítico Cabo de Buena Esperanza.

Ponte en situación: clima Mediterráneo bastante suave todo el año (aunque por las noches hace un frío que pela si te descuidas). Las corrientes marinas aquí son ricas en plancton y concentran una impresionante biodiversidad. Las sardinas y otros peces se multiplican por doquier y, literalmente, estas aguas nadan en la abundancia. Eso es la naturaleza significa comida. Y eso en lenguaje humano significa explotación pesquera y en el lenguaje de la naturaleza, depredadores de todo tipo. Entre ellos el tiburón blanco (Carcharodon carcharias: esta costa es una de los mejores para tener una cita con ellos).

Pingüinos mirando el mar desde The BouldersSi eres un pingüino africano (Spheniscus demersus), tendrás miedito a cruzarte en su camino y a prodigarte demasiado a pesar de que en las aguas tengas comida abundante, por lo que la población de pingüinos africanos (jackass, como se le conoce en inglés, porque hacen el mismo sonido de un burro), es dispersa, salpicando zonas aquí y allá, entre Sudáfrica y Namibia.

Hasta que en 1982 la administración reguló la pesca de una forma más severa, penalizando la sobrepesca ypollito de pingüino africano en The Boulders facilitando el aumento de pececitos pequeños y alevines, sobre todo de boquerones, sardinas y arenques. Y eso facilitó que una parejita de enamorados pingüineros decidiera jugarse las plumas y cruzar desde su isla hasta la costa. Encontraron tres playas (The Boulders) y establecieron allí su nido de amor. A partir del verano siguiente, los bañistas del lugar alucinaban, entre divertidos y sorprendidos, con la llegada de nuevos pingüinos al lugar. Estar tan rícamente en tu toalla y que llegue un emplumado a reconquistar lo que era suyo es algo para recordar. Desde entonces, las autoridades dejaron una playa abierta a los bañistas, que la comparten con estos emplumados en verano. Y otra de ellas queda cerrada en exclusiva para los pingüinos, que se salieron con la suya. La colonia es tan pingüinera que tienes que circular con cuidado con el coche en la carretera costera que pasa junto a las playas porque no es raro que crucen el asfalto para darse un garbeo.

Pingüino africano en The Boulders

Recorrer estas playas es un espectáculo increíble, especialmente entre los meses de junio y agosto, pues podrás pasear entre pingüinos y ver polluelos de distintas edades, huevos, sus nidos entre las plantas playeras, medio excavados en la grava y entre los huecos de las hojas más duras.Pingüino africano en su nido en The Boulders

Pasear entre pingüinos es algo genial (no te acerques demasiado porque ellos usarán su pico para recordarte que debes respetar su espacio vital), pero la convivencia es pacífica con ellos a pesar de haberse ganado el control de las playas. En esta playa podrás disfrutar de este espectáculo como en ningún otro lugar del mundo.