La poesía tiene lugar en la playa y en nuestras vidas y hoy miraremos a la sal con otros ojos

Hoy es el día Internacional de la Madre Tierrra, un día para preocuparnos por la salud de nuestro planeta y por la vida tan maravillosa que permite. Es un día para recordarnos lo pequeños que somos. Y lo irreemplazables a pesar de ello. Como la sal, dejamos un sabor en los labios de quienes nos rodean y le damos más gusto y “sabrosura” a aquellos que nos rodean.

Por eso hoy queremos enviar un guiño de amor salado a nuestra querida Concha, la poetisa de Playea, de quien hemos publicado ya algunas poesías como La Ola, La Sombrilla, La Barquita de pedales o la deliciosa Grano de arena.

La sal cura las heridas y forma parte del mar y de la playa, así que queremos publicar una de sus poesías playeras: La sal, para que se encuentre bien lo antes posible, ya que el mundo es más bonito con ella pululando por ahí.

Esperamos que os guste!

 

       La sal
Cómo hablar… cómo
formar un grito
desde la microscópica, casi
 invisible forma de mi cuerpo. Cómo
 decir que existo cuando apenas soy
  tangible.
Si el mar no se quita el abrigo…
no nazco. Soy
  producto evaporado de su ego,
  minúsculo resultado de su amor clandestino
 con el viento. Soy
 la cara oculta del blanco y aún así
  irreemplazable.