Un 8 de abril de 1973 moría en Mougins (Francia) el artista de origen malagueño Pablo Ruiz Picasso, creador, junto con Georges Braque, del cubismo. Picasso es considerado desde el génesis del siglo XX como uno de los mayores pintores que participaron en muchos movimientos artísticos que se propagaron por el mundo y ejercieron una gran influencia en otros grandes artistas de su tiempo. Laborioso y prolífico, pintó más de dos mil obras.
Desde Playea, en conmemoración a su fallecimiento hace hoy 43 años, recopilamos las mejores obras de Picasso que tienen como protagonista el mar.

Pobres a orillas del mar Picasso y el mar

‘Pobres a orillas del mar’

‘Pobres a orillas del mar’
En enero de 1903 Picasso volvió a Barcelona. Y fue ese año cuando pintó ‘Las dos hermanas’ (Museo del Hermitage, San Petersburgo), ‘El viejo guitarrista ciego’ (Instituto de Arte de Chicago), ‘El asceta’ (Barnes Foundation, Filadelfia), ‘La Celestina’ (Museo Picasso, París) y ‘Pobres a orillas del mar’ (Galería Nacional de Arte, Washington D.C.). Estas obras se cuentan entre las primeras obras maestras de Picasso. A finales de 1903 Picasso empezó a pensar que sólo estableciéndose permanentemente en Francia su reputación superaría las fronteras de España.

Mujer y niño en la orilla del mar Picasso y el mar

‘Mujer y niño en la orilla del mar’

‘Mujer y niño en la orilla del mar’
Durante el verano de 1921, evitando el calor del sur de Francia, el malagueño Picasso se trasladó a Fontainebleau. El verano fue prolífico, con una mayoría de obras en el estilo escultural neoclásico. Los temas principales son madre y niño y mujeres en una fuente; puede verse en ‘Mujer y niño en la orilla del mar’ (Instituto de Arte de Chicago) y ‘Tres mujeres en la fuente’ (Museo de la Orangerie, París), con vestidos y peinados grecorromanos.

Dos mujeres corriendo por la playa Picasso y el mar

‘Dos mujeres corriendo por la playa’

‘Dos mujeres corriendo por la playa’
En junio de 1922, durante una visita a Dinard (Bretaña), pintó ‘Dos mujeres corriendo por la playa’, hoy expuesto en el Museo Picasso de París. Esta obra es una idealización de las figuras monumentales que pintó en 1921 con un nuevo elemento, el tratamiento del movimiento, que posteriormente sirvió de modelo para el telón del espectáculo ‘Le Train Bleu’, de Diágilev, en 1924.

Familia a orillas del mar Picasso y el mar

‘Familia a orillas del mar’

‘Familia a orillas del mar’
También en 1922, a finales de año, realizó algunos bocetos de su hijo, y de su mujer y su hijo juntos, como puede verse en ‘Familia a orillas del mar’, una obra que está expuesta también en el Museo Picasso de París.

Bañista abriendo una caseta (1928) Picasso y el mar

‘Bañista abriendo una caseta’

 

Figuras al borde del mar I Picasso y el mar

‘Figuras al borde del mar I’

‘Figuras al borde del mar’
En 1929 Pablo Picasso proyecta unos gigantescos monumentos con la intención de que fueran erigidos en las playas mediterráneas. Su proyecto era construir viviendas que al mismo tiempo fueran enormes esculturas representando cabezas femeninas. Ciertas composiciones de esta época son transposiciones al lienzo de esos monumentos imaginarios, en algunos de los cuales llegó incluso a añadir falsas figuras humanas, tratadas con la técnica del trampantojo para simular la escala. En la pintura ‘Figures au bord de la mer I’ (Figuras al borde del mar I) se materializa ese mencionado deseo de Picasso de realizar esculturas a escala colosal. Aquí aparecen dos cabezas que se besan, encaramadas sobre una pequeña construcción a orillas del mar Mediterráneo. Según sus cuadernos de notas, el artista había desarrollado esta misma idea cuatro años antes en una escultura titulada ‘Cabeza’, fechada concretamente en octubre de 1928. El tema de Figures au bord de la mer I es, por tanto, común a la praxis pictórica y escultórica de Picasso y, en ambos casos, recibe un tratamiento decididamente escultórico.

Bañista sentada a la orilla del mar Picasso y el mar

‘Bañista sentada a la orilla del mar’

‘Bañista sentada a la orilla del mar’
En enero de 1930 pintó ‘Bañista sentada a orillas del mar’ (MoMA, Nueva York). Esta obra representa una mujer concebida como una estructura ósea, una criatura amenazante que contrasta con la serena atmósfera de la playa, cuya cabeza se asemeja a la de una mantis, uno de los símbolos favoritos de los surrealistas (la mantis devora a su compañero durante el acto sexual). Varias obras precedentes y posteriores de Picasso tienen ese mismo tipo de cabeza, y algunas también lo que se conoce como vagina dentata, evocando el miedo a la castración psicosexual que los surrealistas simbolizaban a través de la mantis religiosa.

Figuras a orillas del mar Picasso y el mar

‘Figuras a orillas del mar’

‘Figuras a orillas del mar’
En enero de 1931 completó ‘Figuras a orillas del mar’ (Museo Picasso, París), una escena amorosa en la playa en la que los cuerpos, reducidos a unas formas redondeadas y escultóricas, se entremezclan de tal modo en el abrazo que no se distingue qué parte del cuerpo pertenece al hombre o a la mujer, la figura de la derecha, identificable como Marie-Thérèse por la forma de la cabeza. Picasso hacía así hincapié en la naturaleza dual de la sexualidad humana, mediante la contradicción entre la aparente ternura del abrazo y la pétrea presencia de las figuras y sus afiladas y agresivas lenguas. Las cabezas de las figuras recuerdan a ‘El beso (dos cabezas)’ (Museo Picasso, París), de la misma fecha, donde las dos cabezas que se devoran mutuamente reflejan el conflicto con Olga.

 

En la playa Picasso y el mar

‘En la playa’

‘En la playa’
En 1937 finalizó ‘En la playa’, una obra que también se basa en los aspectos del surrealismo, aquí estamos una vez más confrontados con dos formas femeninas construidas a partir de un conjunto de formas biomórficas peculiares. Las figuras parecen estar en el borde de la mar y se baja un pequeño barco de juguete en el agua. Otra, de forma similar se eleva por encima del horizonte, como si estuviera viendo la actividad de las figuras del primer plano. Sin embargo, como esta figura se representa como aproximadamente la misma escala que las figuras del primer plano, su presencia en el horizonte implica que es una gigantesca y amenazante ser. La obra está llena de incongruencias narrativas. ¿Por qué son dos mujeres adultas que juegan con un barco? ¿Quién –o qué– es la forma en el horizonte, y cuál es su relación con las dos mujeres en primer plano? Este sentido de la amenaza de desestabilización e incertidumbre recuerda estrategias similares desplegados en las pinturas surrealistas de René Magritte y Salvador Dalí.

Pablo Picasso

Picasso, en la playa