La playa de los Lego no es una playa común, su nombre hace referencia a la marca de juguetes con la que millones de niños construyen fantasías de plástico desde el año 1932. Playea recoge la historia de un naufragio ocurrido hace más de quince años y que provocó que miles de piezas de juguetes Lego sigan llegando a diario a la costa europea, una historia publicada en la web de BBC.

Playa de los Lego 5Un día antes de San Valentín, el día 13 de febrero de 1997, el buque de carga Tokio Express navegaba por el océano cargado de contenedores y con destino a Nueva York (Estados Unidos). La embarcación fue sorprendida por una enorme ola descrita por su capitán como “un fenómeno que ocurre una vez entre cien”.

El golpe hizo que el barco oscilara sesenta grados hacia un lado y cuarenta grados hacia el otro. Este movimiento provocó que cayeran por la borda 62 contenedores a cerca de 32 kilómetros del extremo occidental de la península de Cornualles, en Reino Unido. Uno de estos contenedores caídos al agua portaba casi cinco millones de piezas de Lego en su interior. Desde entonces, los juguetes Lego flotan en el mar y miles de piezas llegan a diario a la orilla de la ya conocida como playa de los Lego.

Playa de los Lego 3Como si el destino hubiese gastado una broma, existe una extraña coincidencia, y es que muchos de los pequeños juguetes Lego tienen el mar como tema. Lugareños y turistas encuentran en la playa de los Lego miniaturas de sables de piratas, patas de rana, arpones, gafas de buceo, así como también dragones y margaritas.

Una página de Facebook, administrada por Tracey Williams, documenta todos los Lego descubiertos y hallados. Williams asegura que recientemente recibió un correo electrónico de un ciudadano de Melbourne (Australia) que aseguraba habaer encontrado una pata de rana que podría haber salido del contenedor del Tokio Express.

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“Desde 1997 esas piezas pueden haberse desplazado unos 100.000 kilómetros”, según el oceanógrafo estadounidense Curtis Ebbesmeyer, quien ha rastreado la historia de los Legos desde su caída al mar. Hay unos 40.000 kilómetros alrededor del ecuador, lo que significa que podrían estar en cualquier playa de la Tierra. “La lección más profunda que he aprendido de la playa de los Lego es que las cosas que van al fondo del mar no siempre se quedan allí”, añade el oceanógrafo.

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